martes, 14 de febrero de 2012

Quien diga que soy ateo que no creo en lo perfecto, que yo siempre en todo veo algún defecto, está muy equivocado porque yo no creo en Dios pero soy el portavoz de un ser humano criado en la calle, en la pobreza, en pos de corazón sano, poca comida en la mesa, otra cabeza y los abuelos de lugano. En su escala de valores el pone primero, sobre todo la importancia de un corazón entero, bien parado o en la lona hay que ser buena persona dice aquel que a mi me guía noche a noche y día a día, noche a noche y día a día. Hay alguien en que yo creo suerte de mitología humana se hace presente ante mi quien en su así como así embellece mis mañanas. Gracias al que nació en un conventillo, al que creció en un potrero y si creen que exagero conozcanlo, pero antes saquense el sombrero. A él la vida le dio todo y él le devolvio el doble de movida, ofrece el codo y un corazón puro y noble lo juro por mi pellejo para mi Dios es mi viejo.



 


 

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